2 de abril de 2010

La justa del caballero Sin Nombre.

¡Vaya, al final me aceptaron para la misión, aunque no se por qué les cuesta tanto aceptar a un kender! Lo mejor que les pueden pasar a unos viajeros es encontrarse con un kender en sus caminos, se molestan por nada en fin...

¡Una misión! ¡Una misión! Debíamos escoltar algo, ¿pero qué? ¡Un arca de oro! ¡No, mejor! ¡A una princesa que se dirige presta a su reino lejano!
-Dime una cosa...kender- ¿kender? ¿acaso debería llamar a la gente por el nombre de su raza? ¿Y si fuera la manera más educada? - Si te salvo la vida, ¿qué me darías?

¿Qué? Uno de los guerreros que iban a participar en la misión me preguntó sin previo aviso esto. La verdad es que no entendí la pregunta, pero tenía pinta de ser alguien extraño...¡y eso me intriga!
-¡Pues te daría las gracias! O como mucho tendrías mi lealtad de kender.
No pareció muy contento, volvió a sus pensamientos y me dejaron entrar en el grupo.
¡Bah! Lo mejor que puedes tener en tu vida es la lealtad de un kender. Él se lo pierde. Mi anterior emisor se retiró y pidió ron. Ron... ¿que era eso? Debía probarlo. Todos me miraron boquiabiertos cuando lo pedí y se echaban las manos a la cabeza en cuanto me lo bebí de un trago. Quemaba, y mucho.



¡Por todos lo Dioses! De repente, ¡un gigante había cogido la posada y le estaba dando vueltas estando llena de gente!


Aunque, por mucho que me esforcé, no veía la mano del gigante por la ventana, solo veía el suelo. Lástima...


¡Ya sé! ¡Tuvo que ser aquella cosa que bebí! ¡Aquello que llaman...ron! ¡Debe ser un alucinógeno extraño! ¡Incluso una poción mágica! Es posible, de repente me sentía realmente activo. Pero la posada seguía dando vueltas y nadie parecía darse cuenta.
-¡No se está quieto!
-¡Que alguien lo ate de pies y manos!
-¡Hey, esa cosa es mía, maldito kender!
-¡Atadlo, atadlo!


¡De repente me sentí atrapado! ¡Pero la posada seguía dando vueltas y vueltas! ¡Magia! Los rostros pasaban una y otra vez y solo reconocía al caballero sin nombre, con el que sabía que acababa de hablar, pero no recordaba el qué. Bah, seguro que estaba ansioso por escuchar mis historias. Intenté levantarme, pero no se como, una cuerda me atrapaba a una silla. ¿Sería prisionero del gigante? La verdad es que se estaba haciendo pesado con las vueltas, y ya no solo eso, ya me hacía ver doble. ¡Cáspita! Parecia que hubiera un ejército en el interior de la posada. De repente me encontré increíblemente mal.
-¡Será asqueroso!
-¡Esa cosa ha vomitado!
-¡Que alguien eche a ese monstruo de aquí!

A pesar de que escuchaba eso, no me encontré con ningún monstruo asqueroso, y no creo que se refiriesen a mí, ¡con lo educado que soy, por todas mis barbas! Diría un enano. Uff, de repente me encontraba vació, sin náuseas...¡me encontraba increíblemente bien! El caballero me desató, ya que la casa había dejado de dar vueltas. El gigante se habría marchado.



¿Y ahora qué?

¡Ah, por fin una cara conocida! Ahí seguía la del caballero sin nombre, ofreciendome una jarra con algo que no identificaba que era...¡Quizás la poción que hizo huir al gigante! Miré el interior de la taza...¿qué era eso? Olía de forma peculiar, quizás no era un brebaje mágico:

- ¿Qué diantres es esto, agua sucia? - le dije todavía mareado por culpa del gigante que le daba vueltas a todo.
- Si, es agua sucia - respondió el caballero con un poco de impaciencia - ¡Bébetelo!
- ¡Fantástico! ¡Nunca había probado el agua sucia de esta región! Aunque realmente no sé en que puede diferenciarse del resto...

Intenté concentrarme y ponerme serio. Pero nada, ¡que no había manera! Aquella agua sucia (con perdón del posadero, si está leyendo las líneas de un servidor) me sentó más o menos bien, pero sabía a rayos. Aunque... ¿cómo deberían saber los rayos...?

El caballero habló con su amada, la camarera (la ligera de cascos), los otros dos guerreros que iban a acompañarnos en la misión de escolta (de la cual no me enteré de mucho) y charlaban muy poco animados...lo cual no me llamó mucho la atención, la verdad; la otra chica tampoco parecía querer hablar. De repente me encontré al caballero hablando con un tipo que no presentaba demasiado buen aspecto. No parecía que acabaran de hacer migas. El ruido de la taberna me impidía seguir la historia del caballero. ¡No debía perder el hilo argumental! ¡Sería catastrófico para seguir tejiendo la historia del futuro caballero! Quise acercarme, pero el taburete se volvió contra mí, ¡había crecido y me retenía preso en las alturas! Sería dificil bajar sin tirar la silla, al menos, ya no estaba atado. Miré a mi alrededor la anterior amada del caballero miraba angustiada. ¡Quizás se pelean por su amor! Seguro que ella espera que el caballero salga victorioso de la justa porque si no...debía irse con el otro, que tenía un aspecto lamentable. Salieron por la puerta...unos matones escoltaron al desalmado que pretendía quitarle la dama al caballero. Fuera iban a librar una justa...¡y yo no me la iba a perder por nada del mundo!

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