8 de febrero de 2010

Introtius


En ocasiones el camino se hace realmente largo, pero no debemos dejar que nuestra voluntad flojee o se quiebre. Tenía una misión muy importante, aunque no estuviera totalmente definida: debía cumplirla para la honra de lo que alguna vez fue y quiero creer que sigue siendo. Poco me importaba a la hora de partir si caía en el camino; tal vez podía servir como instrumento para que los verdaderos elegidos pudieran encontrar el Camino.

Es todo aquello que da sentido a nuestra vida, por lo que luchamos cada día. Porque en el interior de todos nosotros, incluso en el corazón de los incrédulos, brilla la Luz.

La Verdadera Luz, aquella que guía nuestros pasos hacia los Dioses Verdaderos.

Permíteme, oh, Paladine, ser merecedor para encontrarte e inclinarme ante tu divinidad.

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